Category Archives: Granma

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2017-7-286:59

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Roy Daza del PSUV habla sobre los desafios de la Revolución Bolivariana.

Roy Daza del PSUV habla sobre los desafios de la Revolución Bolivariana. Solidaridad con Venezuela. # VenezuelaNoEstaSola

Las falacias en su centro

Por: Enrique Ubieta

La verdad social puede ser escurridiza. No basta con pretenderla para hallarla. A diferencia de la manzana de Newton, no siempre cae hacia abajo. En gran medida su descubrimiento depende de nuestros ojos; y más que de los ojos, de nuestra mirada, o para ser más exactos, de nuestro ángulo de visión, de nuestra atalaya. Existe con independencia de los individuos; pero la guerra en torno a su legitimación expresa intereses. Las simplificaciones más comunes acogen extremos falsos: que la verdad está repartida entre todos, que es la suma de todos los ángulos de visión; que sin la verdad de los explotadores es parcial e incompleta la verdad de los explotados. Es curioso, pero los extremismos se ubican, paradójicamente, en la comodidad del centro.

Algunos textos de apreciados colegas que fueron publicados en medios digitales y la entrevista que Cubadebate me hiciera –aparecida también en las páginas de Granma–, todos sobre el supuesto centrismo de corrientes ideológicas que intentan asentarse en Cuba, provocaron un enorme revuelo en diversas plataformas digitales, algunas de abierto perfil contrarrevolucionario. Lo paradójico es que, al menos en las primeras jornadas, los aludidos y los que no habían sido aludidos –pero sintieron que podían serlo–, en lugar de discutir los argumentos, invirtieron los roles: nos acusaron de victimarios, de censores. La exigencia de que hablásemos de los problemas de la agricultura, o de la burocracia, o de cualquier asunto no resuelto, y no de tendencias ideológicas, paralizaba el debate. Pero la excusa es insostenible: ninguno de los problemas actuales que enfrenta el país podrá ser resuelto si perdemos la Revolución (1).

Iniciaré estas reflexiones, que pretenden rescatar el debate extraviado, con una breve referencia al artículo que Cuba Posible –principal plataforma en la web del más sutil pensamiento restaurador– coloca como primera respuesta a la denuncia de su intención desmovilizadora, e iré abriendo el análisis a otros tópicos. El autor del texto, Lennier López, acepta y reivindica el término desde el propio título: La centralidad del tablero es radical, demócrata, socialista e ilustrada. Para ello apela a dos o tres ideas muy simples, impracticadas e impracticables: hay que eliminar los “discursos polarizadores”, la “política de guerra”, porque según su aséptica comprensión, la política “es la administración efectiva del poder”, y no “una batalla desleal, sin reglas”, por eso propone sustituir el eje “izquierda-derecha” por “la centralidad del tablero (…) de una partida en desarrollo”. Todo esto, reconozcámoslo, dicho de forma elegante, desde una torre que llaman “laboratorio de ideas” –como se autodenomina esa Cuba que solo sería Posible si perdemos a Cuba–, construida, según declaración reciente de sus fundadores, para propiciar “una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano”, mientras otros desde Washington, y desde algunas otras sedes alternas y subcapitalistas de América Latina, mueven en Caracas los hilos de la “política de guerra”, de la violencia, o alternan funciones en el reparto de zanahorias y garrotes para Cuba (Obama dixit).

Lennier insiste en la metáfora de la partida de ajedrez –empleada antes por el derechista Aznar, cuando era primer ministro de España y respondida por Fidel– para entender la política: “las piezas –dice el articulista citado– están dispersas ocupando columnas, diagonales y casillas en todos los sectores del tablero. La centralidad resulta, entonces, un intento de hacer política desde la transversalidad”. Viene al caso la respuesta de Fidel al político español: “hubo un caballerito que como en un tablero de ajedrez me dijo que si Cuba movía fichas, ellos movían fichas y yo le dije que el destino de un país no se juega en un tablero de ajedrez”. Lennier, desde luego, no pretende una discusión de pueblo, aunque la invoque y enumere deficiencias o carencias no estructurales, que cualquiera reconocería, para eludir los temas de fondo.

Hay señales de olor en el texto que atraen al público entendido, capaz de “degustarlo”; actitudes correctísimas, que prestigian mucho: Lennier defiende, por supuesto, la Razón y adopta el discurso de la Ilustración, el de la burguesía en ascenso, en una suerte de utopía reaccionaria, aunque se declara, a la vez, moderno, postmoderno y postestructuralista. Pretende estar en el centro, ser antidogmático, pero asume todos los dogmas de la derecha. Hay que reconocer que fue creativo al utilizar el término Centralidad… ¡qué hallazgo! Como me comentaba alguien que no respeta esa portentosa imagen: es un gato en el centro del tejado de zinc caliente. Y en un quejido lastimero declara: “¡Qué desperdicio para una nación el dejar fuera de la participación política a varios segmentos de sí misma!” ¡Sí, qué desperdicio, digo yo, que haya clases y lucha de clases, naciones opresoras y naciones oprimidas, patriotas y vendepatrias! Lennier es tan socialista como Felipe González.

Porque en lo común no se trata de perspectivas o de opiniones diferentes, sino de intereses contrapuestos. Repito y preciso: intereses de clase. El conflicto histórico de los Estados Unidos con Cuba, el que hoy todavía nos separa, nada tiene que ver con una diferente comprensión de los derechos humanos. Batista, Trujillo, Somoza, Pinochet, fueron socios –en el sentido cubano del término– del imperialismo (no hablo únicamente de los gobernantes estadounidenses). Donald Trump acaba de regresar de Arabia Saudita, adora a los jeques sauditas –el nombre del país se deriva del apellido de la familia real–, y les venderá armas con componentes israelíes. No se confundan: no es el abrazo final de árabes y judíos, es el abrazo de árabes ricos, judíos ricos y estadounidenses ricos en contra de sus respectivos pueblos. En los 70 del siglo pasado, los hippies enfrentaron al sistema con audacia y candor: “hagamos el amor y no la guerra”, decían y recibían una paliza tras otra como respuesta, mientras los B52 partían con sus armas químicas –ahora son drones o misiles “inteligentes”, la muerte se administra por computadora–, sordos de ira, hacia VietNam. La guerra imperialista en Indochina terminó porque el pueblo vietnamita expulsó con las armas en la mano a los invasores y a sus mercenarios locales ¿Es cosa del pasado?

¿Los frentes amplios de la izquierda son centristas?

Todo pareciera conducir en el mundo al centrismo: los movimientos revolucionarios construyen frentes amplios que incorporan a una militancia no tradicional, históricamente desmovilizada y descreída, que exige el cumplimiento estricto de la democracia burguesa. Ello es saludable, es un paso de avance y una estocada de muerte, ya que sabemos que en tiempos de crisis el sistema ni quiere ni puede cumplir con unas reglas que fueron concebidas para reproducir el poder burgués, no para socavarlo. Sin embargo, el proceso debe servir para educar a las masas, y sobre todo, a los dirigentes; la democracia burguesa solo los llevará al gobierno si está rota, si alguno de sus conductos de oxigenación está obstruido por la crisis, y aún así, nunca al poder; entonces, ya en el gobierno, tendrán dos alternativas: o mantienen un perfil anodino, de infinitas dejaciones y concesiones, de espaldas al pueblo, lo que desilusionará a los electores en la próxima ronda (y no evitará la cruenta demonización mediática) o intentan tomar el poder, es decir, radicalizarse.

Si anuncian que van a por más, que quieren el poder, el tigre (que no es de papel) saltará al cuello, a morder la yugular; y si lo anuncian y no se mueven, la pierden. Si, en cambio, permanecen en los límites precisos de la democracia burguesa y a pesar de ello entorpecen los proyectos de enriquecimiento trasnacional –de los que la viceburguesía antinacional obtiene siempre alguna ganancia–, el ALCA por ejemplo, el sistema judicial encargado de proteger a los ricos intentará castigarlos de manera drástica. Para eso existe la “separación” de poderes, todos en manos de una minoritaria clase social. Escoja usted la variante más eficaz: golpes de estado judiciales (Honduras, Paraguay, Brasil), procesos y condenas a expresidentes “indisciplinados” que conservan el apoyo de las masas y pueden regresar al Gobierno –nunca tuvieron el poder– (Dilma y Lula en Brasil, Cristina Fernández en Argentina).

Finalmente, si el frente amplio toma el poder, será declarado totalitario, antidemocrático, y populista (una palabra que despojan de sus significados históricos y concretos para reducirla a la acepción más grosera, la de demagogia). Y vaya paradoja, los restantes frentes que puedan existir en el mundo en lucha electoral, tendrán que moderar aún más el lenguaje, evitar hablar de los que consiguieron llegar, desmarcarse de ellos. Da igual, el sistema los acusará de ser sus cómplices o peor, sus seguidores: ahora por ejemplo está de moda espantar al electorado colonizado –y a los políticos “correctos”– con la amenaza de que la nueva izquierda quiere convertir el país en otra Venezuela, o en otra Cuba.

Así las cosas, mientras el sistema hace aguas en medio mundo, sus ideólogos intentan reciclarlo asfixiando revoluciones y retornándolas de vuelta al redil. Si le exigen a una Revolución en el poder que restaure la democracia burguesa (separación de poderes, pluripartidismo y medios de comunicación privados), porque esa democracia es importante (para que ellos puedan recuperar lo perdido, desde luego), y sitúan como ejemplo a quienes buscan el poder en países burgueses construyendo frentes amplios –a estos los acusan de ser como nosotros, a nosotros nos acusan de no ser como ellos–, ya sabemos lo que quieren.

Entiéndase esto: la única validación aceptable para el sistema de que hemos introducido correctamente esos instrumentos suyos, es que perdamos las elecciones, el gobierno y el poder. Venezuela es un ejemplo clásico: el respeto estricto a todos los códigos de esa democracia nunca obtuvo la certificación imperialista. Porque si esa “democracia” existe para impedir que la voluntad popular derribe el sistema de dominación, allí donde este ha sido derribado y en los siguientes cinco o diez años no ha logrado restaurarse –esto puede afirmarse de modo “científico”–, funciona mal.

En realidad queremos democracia, sí, eso son las Revoluciones, grandes saltos democráticos, y de lo que se trata es de echar a andar la nueva visión que tenemos de ella, no de restaurar sus viejos postulados. No estamos conformes con el nivel alcanzado en el ejercicio de esa nueva democracia, pero no porque queramos la otra, la que ya sabemos inservible: la comparación es y será con nuestros propios ideales. Porque, hay que recordarlo, en Cuba no pretendemos tomar el poder, ya lo tenemos.

Es cierto que Fidel, como Martí en el siglo XIX, fue el artífice de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias. Fidel salvó para la Revolución a seres humanos honestos, que eran revolucionarios o que se hicieron revolucionarios con los acontecimientos o que nunca fueron contrarrevolucionarios, pero no integró de manera ecléctica diferentes tendencias ideológicas, ni incluyó a una sola persona pagada desde los Estados Unidos o Europa. Blas Roca como presidente y Raúl Roa como vicepresidente de la primera Asamblea Nacional, conformaron un dúo simbólico: ambos pusieron su talento y su capacidad creadora al servicio de la más radical de las miradas posibles, la de Fidel, la del Partido, que bajo su liderazgo todos contribuyeron a construir. Fidel no hizo pactos, construyó un nuevo consenso, el que emanaba de la justicia social postergada y anhelada por el pueblo. Rechazó el Pacto de Miami, en momentos en que parecía más necesario que nunca, con argumentos diáfanos: “lo importante para la revolución –escribió Fidel–, no es la unidad en sí, sino las bases de dicha unidad, la forma en que se viabilice y las intenciones patrióticas que la animen”. No adoptó el camino socialista porque el gobierno estadounidense fuera hostil, esa es una afirmación reductora, aunque sin dudas aquel fue un factor catalizador. En septiembre de 1961 escribió:

“La Revolución no se hizo socialista ese día [16 de abril]. Era socialista en su voluntad y en sus aspiraciones definidas, cuando el pueblo formuló la Declaración de La Habana. Se hizo definitivamente socialista en las realizaciones, en los hechos económicos-sociales cuando convirtió en propiedad colectiva de todo el pueblo los centrales azucareros, las grandes fábricas, los grandes comercios, las minas, los transportes, los bancos, etc.

El germen socialista de la Revolución se encontraba ya en el Movimiento del Moncada cuyos propósitos, claramente expresados, inspiraron todas las primeras leyes de la Revolución.

El 16 de abril se reafirmó y se llamó por su nombre, lo que orientaba ya hacia el ideal socialista desde el día mismo en que, frente a las aspilleras de la fortaleza militar de Santiago de Cuba o en sus celdas de tortura y muerte o frente a los pelotones de criminales –que defendían un poder caduco–, daban su vida casi un centenar de jóvenes que se proponían lograr un cambio total en la vida del país. Y dentro de un régimen social semicolonial y capitalista como aquel, no podía haber otro cambio revolucionario que el socialismo, una vez que se cumpliera la etapa de la liberación nacional.”

En su última alocución pública, que a la postre fue su despedida, frente a los delegados al Congreso del Partido –abril de 2016–, Fidel reafirmó su credo comunista: “A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos”, dijo.

No me sorprende que Arturo López Levy, uno de los asiduos ideólogos de Cuba Posible, en uno de los artículos más transparentes de la última semana, escribiera: “La pregunta central de este debate sobre opciones ideológicas no debe formularse en términos históricos, sino políticos [olvidemos la historia, pedía Obama]. No debe ser sobre lo que hubiese hecho Fidel Castro hoy (…) Cuba pertenece a las generaciones actuales de cubanos”. Este autor, que se declara socialdemócrata y sionista, coloca varias carnadas en su anzuelo, pero en un comentario al debate abierto en un blog, termina donde debe terminar: “El día en que se acabe el bloqueo/embargo, soy partidario de que se inicie un proceso hacia la instauración de una democracia multipartidista en Cuba, con libertades de prensa, asociación, y todas las otras recogidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, tal como se entienden por los comités que han estado a cargo de manejar su interpretación”. El título del artículo, sin embargo –que manipula una frase de Martí, el más radical de los cubanos– revela ya su sentido: La moderación probada del espíritu de Cuba. Volveremos a él.

¿Lo mejor de uno y otro sistema?

¿Por qué ha causado tanto escozor mi afirmación de que no es posible integrar “lo mejor” del capitalismo y lo “mejor” del socialismo? Tal manera de concebir la coexistencia (nada pacífica en términos sociales) de elementos de uno y otro sistema, algo que es inevitable, parece establecerlo como fin y no como punto de partida. Hablo desde la perspectiva de un revolucionario (que defiende los intereses de los desposeídos), que es diferente a la de un reformista (que le teme a las masas aunque las invoque mientras procura resguardar sus intereses). La prensa trasnacional hegemónica, al mencionar los cambios que el pueblo cubano decidió introducir, utiliza el vocablo “tránsito” –reiterado por Veiga, uno de los fundadores de Cuba Posible– como si fuese el inicio de un proceso de restauración capitalista.

La promoción de cambios no es per se revolucionaria; tampoco es reaccionaria o conservadora la intención de conservar algo. Todo depende de lo que se quiera cambiar y de lo que se pretenda conservar. En ambos casos, el punto determinante está en las necesidades de los más humildes (“con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar”, escribía Martí), solo en relación a ellos se es o no se es revolucionario. La condición del revolucionario no se mide ni por los métodos que se utilizan, ni por la intención de cambios; puede sintetizarse en dos cualidades: va a la raíz de los problemas (es radical) y siente como agravio personal la injusticia, donde quiera que se cometa. Pero aviso a los académicos burgueses (sordos, ciegos y mudos para la verdad): en el siglo XX lo que fracasó, definitivamente, fue el capitalismo. Y los que aman las estadísticas deberían saberlo: el un por ciento de la población mundial tiene tanto dinero como el otro 99 por ciento (datos de la ONG Oxfam divulgados por la BBC). Según RTVE, nada sospechosa de infidencia, el un por ciento de los españoles acumula tanta riqueza como el otro 88 por ciento, lo que significa decir que 466 mil personas poseen tanto como 37,3 millones de conciudadanos.

Algunos autores que desde una supuesta moderación abrazan la idea de “fundir” los dos sistemas, es decir, retornar al capitalismo, aseguran con cinismo que se preservarían las conquistas sociales y la soberanía nacional, aunque saben –claro que lo saben, y los que no, amigos, son unos ignorantes– que a la larga se perderían ambas, por eso exigen que se “profundicen” los cambios. Sabemos el sentido que tiene para ellos el verbo profundizar. Por eso en la entrevista que me hizo Cubadebate insistí en la necesidad de desentrañar la direccionalidad discursiva de cada discurso, no a partir de la posición que cada cual se atribuye, sino a partir de una pregunta simple, que Lenin usó con efectividad: ¿a quién sirve? La palabra cambio implica para los revolucionarios cubanos que se  perfeccione el socialismo; para los contrarrevolucionarios, que se desarticule, que evolucione hacia su contrario. Esta no es una discusión teórica ajena a los intereses del pueblo: todas las dificultades, insuficiencias, errores, que hoy padecemos, tendrán solución o no, en la medida en que triunfe o fracase el socialismo cubano. Por eso, sin subestimar las contradicciones (antagónicas) que los elementos de capitalismo y de socialismo generan en Cuba, como en cualquier otro lugar, las preguntas claves son estas: ¿a cuál de los dos sistemas se subordinan?, ¿a cuál sirven?, ¿hacia dónde nos proponemos ir?

La Conceptualización del Modelo, discutida y aprobada por decenas de miles de cubanos en reuniones auténticamente democráticas, que recogían y clasificaban cada criterio, y en la Asamblea Nacional, con las enmiendas derivadas de esos debates, dice en su primer capítulo:

[Este documento] (…) sirve de guía para avanzar hacia la materialización plena de la Visión de la Nación: independiente, soberana, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo, y otras acciones.

Los objetivos estratégicos de la actualización del Modelo son: garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida con equidad. Todo ello, conjugado con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, en contraposición al egoísmo, el individualismo y el consumismo enajenante y depredador.

Desde luego, la interacción y lucha de elementos capitalistas y socialistas en el mundo en el que vivimos es una realidad de múltiples aristas. De una parte, el capitalismo, en su guerra por la sobrevivencia, ha incorporado ciertos mecanismos y visiones socialistas de carácter colateral: las luchas sindicales, de género,  las victorias anticolonialistas, las revoluciones del siglo XX, la existencia de experiencias, fallidas o no, de construcción socialista, han introducido elementos de justicia social, sobre todo en los países más ricos. No cometamos el error de atribuirle al capitalismo –en su versión de Bienestar Social, en países que fueron usufructuarios del sistema colonial y neocolonial, tuviesen colonias o no, y de la injusta división internacional del trabajo, o simplemente, a sus conquistas laborales–, los huevos de la nueva sociedad (uso de manera libre una imagen de Lenin), engendrados por la resistencia al capitalismo. El capitalismo, como sistema, es el mismo en todos los países ¿Por qué tomamos de ejemplo a los países nórdicos y no a los del Sur, que comparten nuestra historia de expoliaciones, y son, además, la mayoría? ¿Por qué el capitalismo en Cuba –si solo se tratara de copiar un sistema– nos llevaría a ser como Suecia, Suiza o Reino Unido y no como Honduras o Haití? Pero en Suecia, dicho sea también, hay elementos del nuevo orden socio-económico por el que luchamos, que niegan en alguna pequeña medida, el que allí existe.

Es decir, la superación del capitalismo ocurre por diferentes vías, de manera simultánea. Cuando los países latinoamericanos, por ejemplo, adoptan una posición común que se opone a la injerencia imperialista o rescatan la soberanía nacional –que solo puede ser defendida como valor regional–, más allá de sus razones puntuales, están golpeando al sistema. Si un sector de la burguesía argentina o de la brasileña decide reivindicar sus intereses y enfrentar la hegemonía económica y política del imperialismo, el golpe no es bilateral, es sistémico. Todo golpe al imperialismo es un golpe al capitalismo. Los sectores más radicales de esos países en ocasiones no perciben que ese gobierno burgués, a pesar de sí mismo, es un aliado de “lo nuevo que nace”. El imperialismo, por el contrario, sí lo percibe, y le declara la guerra.

Por otra parte, la cultura socialista (anticapitalista) existe como contracultura aún en los países donde hay gobiernos revolucionarios, e incluso en aquellos donde las transformaciones han sido más radicales, porque la cultura del capitalismo (hablo de sus modos de vida, de sus conceptos de éxito y de felicidad) es hegemónica. La base material que sustenta a la nueva cultura es aún débil, de resistencia, tiene un alcance limitado. Un partidario e incluso un protagonista de la revolución, puede ser también un adicto acrítico a los realitys shows de Miami o un reproductor de la cultura del tener, es decir, del capitalismo; puede trabajar durante toda la semana por la consolidación del Gobierno revolucionario, y reproducir en su vida privada, en sus sueños más íntimos, los valores del sistema que combate.

Como el triunfo en el capitalismo se asocia indefectiblemente al dinero, sin importar su origen, y el esfuerzo personal en el trabajo no suele conducir al éxito prometido, el sistema abre pequeñas válvulas de entrada, ajenas al aporte social del individuo: la herencia, el juego en todas sus modalidades, el matrimonio de conveniencia, lo mismo para la mujer que para el hombre, el robo de cuello blanco o de pistola en mano (siempre que el autor logre evadir la justicia). El mercado del deporte se convierte para los pobres en un camino a transitar. Ningún otro relato clásico expresa la esencia de este postulado como el de Cenicienta: un cuento recreado y actualizado de todas las maneras posibles. La corrupción es un subproducto del capitalismo. Si el origen del dinero no es importante, y su posesión establece el rango de éxito o fracaso social del individuo, las vías fraudulentas son un recurso tolerado. Decir que el socialismo genera también burocratismo o corrupción, significa reconocer que hay bolsones de capitalismo en su seno.

¿Qué supone la normalización de relaciones con los Estados Unidos?

Se ha dicho que quienes nos oponemos a las máscaras de centro, conformamos un grupo duro opuesto a la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Nada más ajeno a la realidad. Es una idea que reproduce el esquema que otorga una falsa paridad a los supuestos extremos de La Florida y La Habana: si bien el extremo floridano pudiera asociarse al terrorismo y a la politiquería anticubana, es decir, al lacayismoproimperialista ¿a qué se asocia el de La Habana?, ¿a la defensa de la Patria socialista? Ningún revolucionario cubano viajó en lanchas rápidas para ametrallar poblados floridanos, ni colocó o pagó para que colocasen bombas en industrias o centros recreativos de Miami. Ni siquiera quemó banderas estadounidenses. Pero existe un tercer elemento, que es decisivo: el imperialismo de ese país. Un blog contrarrevolucionario ya de capa caída, publicó hace algunos años un artículo esclarecedor de un tal Castillón:

“Pocos luchan mejor por sus países de adopción que los inmigrantes. La historia norteamericana está llena de ejemplos […] Posada Carriles ha sido soldado estadounidense en tiempo de guerra y eso le da derecho a estar en Estados Unidos. Porque Posada, a pesar de haber luchado en un campo de batalla diferente, no es tan distinto de todos esos otros soldados. Porque aunque nos hayamos olvidado de ella y la hayamos relegado a ese cajón en que se guardan los recuerdos molestos, la Guerra Fría fue una guerra real. Una guerra en la que participaron numerosos exiliados en contra de los estados que dirigían sus naciones”.

Es aquí donde aparecen las reminiscencias autonomistas y anexionistas. Ambos proyectos decimonónicos, que no conciben el desarrollo nacional sin la presencia dominadora de una potencia extranjera, empalman con el reformismo contemporáneo, gústele o no a López Levy. Evidentemente, no existe concordancia entre el extremismo lacayo y la defensa radical de la soberanía nacional. Permítaseme que me cite brevemente: “¿Qué significa ser extremista? –decía en el artículo La Patria posible–, ¿cuáles son los extremos del debate nacional? Para los revolucionarios cubanos, el extremista es quien adopta de manera irreflexiva consignas y frases hechas, cuyo fondo conceptual ignora o no comprende, y es incapaz por tanto de discernir qué es esencial y qué no lo es. El extremismo conduce al dogmatismo y a la doble moral. (…) Pero nada tiene que ver con la visión radical –que va a las raíces–, y a la postura revolucionaria frente a la realidad”.

Los revolucionarios cubanos (no pertenezco a ningún grupo) abogamos por unas relaciones “normales” entre vecinos civilizados; no obstante, lo que me parece más peligroso de esa suposición que se nos imputa es que revela lo que algunas personas entienden por normalización. Ya se sabe que el restablecimiento de relaciones diplomáticas es el primer paso, y que la normalización, tal como la proyecta Cuba, implica la derogación absoluta del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución de la Base Naval de Guantánamo y el cese de las actividades subversivas en el país. Sin embargo, López Levy es osado y –no puedo evitar la palabra– cínico, al escribir:

“No caben dudas de que como priorizamos los intereses de desarrollo económico y bienestar del pueblo cubano, así como el alejamiento de un conflicto militar con Estados Unidos que puede ser devastador para Cuba, los “centristas” tenemos visiones distintas a las de Iroel Sánchez y Enrique Ubieta sobre las relaciones a buscar con Estados Unidos. Una política de distensión, incluso de acciones persuasivas de corte hegemónico, es preferible a la estrategia de coacción imperial por sanciones y financiamiento directo de opositores. (…) Este ambiente distendido permite, también, avanzar en reformas dirigidas a una economía de mercado y a una sociedad más plural en lo político, con afinidades a posiciones como las nuestras, pues Cuba tendría una interacción mayor con un mundo más favorable a ese rumbo”

De esa manera, casi al finalizar su artículo, el socialdemócrata López Levy declara abiertamente su respaldo al proyecto obamista de eliminar el bloqueo por ineficaz –en términos políticos– y no por inmoral y criminal, y sustituirlo por otra política igualmente injerencista, pero menos confrontativa, que reinstaure en Cuba el capitalismo (y la subordinación a Washington). Aceptamos el reto –creemos que este pequeño David puede batir a Goliat en el terreno de las ideas–, a pesar de que el articulista sabe, más por viejo que por diablo, que se trata de una guerra de baja intensidad, con financiamiento a proyectos subversivos de corte no confrontacional como Cuba Posible. Pero igual, cobren o no, el que intente retornar a Cuba a un pasado de capitalismo semicolonial, es mi enemigo. No creo en los centrismos; nadie, ni ellos mismos, creen que sea posible “estar en el medio”.

Nota

(1)  El debate en las redes sociales se aleja del debate. Es la fiesta de los asombros, cuando aparece, esta vez sí, un grupo. El “sabio” Pedro Monreal casi escribe un tratado para reivindicar la importancia de las estadísticas –Julio Carranza, antes o después que él, insiste en ello–, a partir de una lectura primitiva y/o tendenciosa de mi entrevista. Se quedan en los marcos de la puerta, sin entrar. Un tal Domingo Amuchástegui me endilga todas las culpas y desvíos del espíritu revolucionario, ocurridos desde mis tres años de vida y aún antes. En cambio, algunos de los protagonistas de esos desvíos, censores y adoradores de manuales, escriben largas peroratas sobre la flexibilidad del pensamiento y la dialéctica. Haroldo Dilla, expulsado de la politiquería dominicana por su desmedido oportunismo, propone que se me expulse del debate político de la Revolución cubana.

Tormenta Tropical DON

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AVISO DE CICLON TROPICAL.
CENTRO DE PRONÓSTICOS, INSMET.
Fecha: 17 de julio de 2017. Hora: 05:00 PM.
AVISO DE CICLON TROPICAL No. 1.
… se forma Don al este del Arco de las Antillas menores…
En el seno de la fuerte onda tropical del Atlántico oriental esta
tarde se ha formado la cuarta tormenta tropical de la actual temporada
ciclónica y se nombra Don.
A las cinco de la tarde, el centro de Don se localizó en los 11.2
grados de latitud Norte y los 52.6 grados de longitud oeste, posición
que lo sitúa a unos 780 kilómetros, al este sudeste de Barbados, grupo
sur de las Antillas Menores.
Esta tormenta tropical posee vientos máximos sostenidos de 65
kilómetros por hora, con rachas superiores y una presión mínima
central de 1009 hectoPascal. Durante las últimas horas ha mantenido el
rumbo oeste a 28 kilómetros por hora.
En las próximas 12 a 24 horas la tormenta tropical Don mantendrá igual
rumbo y con un gradual aumento en la velocidad de traslación, con poco
cambio en organización e intensidad. En ese rumbo Don pudiera llegar a
la porción sur del Arco de las Antillas menores en la tarde de mañana
martes.
El próximo aviso de ciclón tropical sobre este organismo tropical se
emitirá a las seis de la tarde de mañana.
M. A. Hernández G. Estévez

De las infecciones del verano: cuídese de la conjuntivitis, acuda al médico

Cada año el verano trae buenas y malas nuevas.

Buenas, porque es el momento de esparcimiento y la recreación, del descanso y del disfrute en familia, de las vacaciones colectivas, de los viajes, preparativos, de los sueños y del regocijo de aprovechar de manera óptima el tiempo libre.

Sin embargo, en el trópico el verano también es un período de alerta.

Las lluvias se propagan y pueden incrementarse los zancudos, esos que debemos de combatir eliminando sus focos, haciendo el auto focal y acabando con los criaderos.

También aparecen enfermedades diarreicas agudas, que pueden suceder por mala calidad del agua, falta de higiene y protección de los alimentos, y por no cumplir  con todas las medias de cocción o de su protección en el frío.

Sin embargo, unas veces sí, otras no, aparecen los brotes relacionados con nuestros ojos: la conjuntivitis que se prolifera rápidamente y puede afectar a gran cantidad de personas, en solo horas.

Hemos consultado diversas bibliografías y la mayoría coinciden,  que lo más importante es la higiene, la nuestra y de nuestro entorno. Lavarse las manos de forma sistemática y no tocar los ojos bajo ningún concepto, tampoco usar útiles de maquillaje, espejuelos, toallas u otros artículos de personas ajenas.

Ese germen de la conjuntivitis puede estar en cualquier lugar, imagine que se encuentra en un pasamano de escaleras, en el dinero que usted recibe, en artículos o prendas que proceden de una persona afectada y que usted los traslada en sus dedos.

Entonces la norma indica que el lavado frecuente de las manos y la higiene en general, es la medida más efectiva para evitarla.

Si siente escozor, lagrimeo, dolor en la vista, siente que sus ojos están inflamados o que supuran, lo más inmediato es acudir a su médico de familia, él apreciará el nivel de su enfermedad y le dictará que normas ha de seguir.

Entre tanto, cuide de no contagiar a amigos, vecinos o familiares, lave sus manos, no toque sus ojos y cuando se indique el tratamiento cúmplalo de manera disciplinada, cuídese usted, también a los que a su alrededor conviven.

En el verano aparecen moscas, guasasas y otros insectos, que en sus patas portan gérmenes dañinos para la vista, la conjuntivitis tiene su aparición en esta etapa del año.

No permita que su verano sea entristecido por un insignificante descuido.

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Demandan en Granma mayor efectividad en control a la Cadena Puerto Transporte Economía Interna

Por Marisela Presa

Julio 13 de 2017

La Transportación de Cargas es una tarea de prioridad y va mucho más allá de los transportistas y los organismos implicados, aseguró en Bayamo, Manuel Santiago Sobrino, Presidente de la Asamblea provincial del Poder Popular.

Durante el último Consejo de la Administración provincial, la transportación de cargas y pasajeros fue evaluados puntualmente a partir de cómo las ineficiencia develadas afectan e interrelacionan las distintas cadenas económicas y de servicios en el territorio.

Explicó Sobrino Martínez que es necesaria la organización eficiente de la transportación de cargas, pues la ineficiencia se convierte en un escollo para la economía y que a pesar de las inversiones de equipos realizadas por el país, aún falta avanzar en organización y en el cumplimiento, de lo que a cada cual corresponde, en esta cadena de implicados.

En la evaluación de la transportación de cargas resultó evidente que varios puntos de la cadena aún son débiles.

Se refleja en vehículos que regresan sin cargas, problemas con el tiempo de la descarga y carga de contenedores que originan perdidas a la economía y empleo eficiente de estos almacenes rodantes, almacenes y sistemas que no funcionan fines de semana o en las noches, todo ello atentando contra el engranaje del sistema.

La evaluación develó que muchas cargas generadas en la provincia no han sido contempladas en los planes de la economía, por tanto carecen de respaldo de combustibles y transporte para su traslado, asunto a estudiar, profundizar e incluir en la planificación venidera.

En ese sentido Manuel Santiago Sobrino llamó la atención sobre centenares de tanques de puré tomate que esperan para ser trasladados a frigoríficos, o volúmenes de alimentos como el sobre cumplimiento del arroz, el pasado año, que tuvieron que realizar ajustes para su traslado.

Manuel Santiago Sobrino indicó al Consejo de la Administración que la ineficiencia en la transportación tiene que ver con mala planificación de un año para otro, con la disciplina y funcionamiento de los sistemas, por lo que exigió una mayor organización en el Control de esta cadena que involucra a la economía, a los puertos, transportistas, productores y clientes.

Sobrino Martínez aclaró que Granma, al cierre del primer semestre, tiene indicadores económicos favorables en el sistema de transporte, superiores al pasado año, a pesar de las ineficiencias. En el 2016 se incumplieron en cargas y pasajeros se evidenciaron problemas económicos y subjetivos en el sistema, muchos de ellos resueltos, algunos con nuevos cuadros de dirección.

Explicó que el país ha realizado inversiones importantes al transporte con impacto positivo en Granma, con la entrega de nuevos camiones y rastras, nuevos lotes de ómnibus Diana, la entrada de Cargadores, y la remotorización de camiones, entre otros.

Añadió que en fecha próxima la provincia contará con un taller de la comercializadora ZAZA en respaldo al aseguramiento técnico material al sistema de transporte, y argumentó que además de las inversiones realizadas en las entidades transportistas, se han dotado de pañoles, equipos de fregado y engrase, planta de revisión, por lo que ya se aprecian las inversiones en el sector del transporte.

Ante las mejorías del sistema, el presidente de la Asamblea provincial del Poder Popular Manuel Santiago Sobrino llamó a ser más eficientes, trabajar con más organización, control y previsión en las transportaciones que se realizan desde, hasta y dentro del territorio granmense, con el máximo de control de cada punto de esta cadena, que redunde en efectividad económica territorial.

 

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Resumió General de Ejército Raúl Castro Ruz, Asamblea Nacional del Poder Popular

CUBA-LA HABANA-INTERVIENE RAÚL EN EL NOVENO PERÍODO ORDINARIO DE SESIONES DEL PARLAMENTO CUBANO

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del IX Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la , en el Palacio de Convenciones, el 14 de julio de 2017, “Año 59 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Compañeras y compañeros:

Como es habitual en esta fecha del año, hemos tenido bastante actividad. El 28 de junio celebramos la reunión del Consejo de Ministros, donde entre otros temas pasamos revista a los asuntos que serían presentados a esta sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Desde el lunes los diputados han trabajado en sus respectivas comisiones analizando las principales cuestiones del quehacer nacional y recibieron amplia información sobre la ejecución del Plan de la economía en el primer semestre y la liquidación del Presupuesto del Estado del año 2016.

Igualmente, nuestro Parlamento fue actualizado sobre el Plan del Estado cubano para el enfrentamiento al cambio climático, identificado como “Tarea Vida”, un asunto de especial significación estratégica para el presente y sobre todo el futuro de nuestro país, dada su condición insular, en el que hemos contado con la participación del potencial científico y tecnológico nacional a lo largo de más de 25 años.

Muy vinculada con la “Tarea Vida”, hoy aprobamos la Ley de Aguas Terrestres, en la que se ha venido trabajando desde el año 2013 con el concurso de los organismos y las instituciones de mayor incidencia en la gestión integrada y sostenible del agua, un recurso natural vital que debe ser protegido en interés de la sociedad, la economía, la salud y el medio ambiente, máxime en las circunstancias de prolongadas y cada vez más frecuentes sequías que enfrentamos, acerca de lo cual se ha estado brindando bastante información a nuestro pueblo y hay que continuar haciéndolo.

Desde la elaboración del plan y el presupuesto para el presente año, alertamos que persistirían tensiones financieras y retos que podrían complicar el desempeño de la economía nacional. Igualmente previmos eventuales dificultades en el suministro de combustibles desde Venezuela, a pesar de la invariable voluntad del presidente Nicolás Maduro y su gobierno por cumplirlo.

Aun en medio de estas complejas circunstancias se ha obtenido un discreto resultado alentador. El producto interno bruto creció en el primer semestre un 1,1%, lo cual denota un cambio en el signo de la economía en comparación con el año anterior. Contribuyeron a este resultado la agricultura, el turismo y otras exportaciones de servicios, las construcciones, la producción de azúcar y la esfera del transporte y las comunicaciones.

Se han logrado avances en los programas de inversiones priorizadas que sientan las bases para el desarrollo de la nación.

Se aseguraron los servicios sociales gratuitos a todos los cubanos, como la educación y la salud pública.

Ha mejorado el equilibrio monetario interno, lo cual se expresa en un menor crecimiento de los precios minoristas ante una mayor oferta en los mercados.

El déficit presupuestario se ha comportado por debajo de lo previsto.

Por otra parte, no sin grandes esfuerzos, se ha logrado preservar el cumplimiento riguroso de las obligaciones resultantes del reordenamiento de la deuda externa cubana con nuestros principales acreedores, si bien, a pesar de múltiples gestiones realizadas, todavía no hemos podido ponernos al día en los pagos corrientes a los proveedores, a quienes les ratifico el agradecimiento por su confianza hacia Cuba y la voluntad de honrar todas y cada una de las cuentas vencidas.

La situación descrita nos obliga a proseguir adoptando las medidas requeridas para proteger al máximo los ingresos por exportaciones, la producción de alimentos y los servicios a la población, a la vez que suprimimos todo gasto no imprescindible y garantizamos la utilización más racional y eficiente de los recursos disponibles para respaldar las prioridades aprobadas.

Pasando a otro asunto, en correspondencia con los acuerdos del Sexto y Séptimo congresos del Partido se autorizó la ampliación del trabajo por cuenta propia y el experimento de las cooperativas no agropecuarias con el propósito de ir paulatinamente despojando al Estado de actividades no estratégicas, generar empleos, desplegar iniciativas y contribuir a la eficiencia de la economía nacional en interés del desarrollo de nuestro socialismo.

Más recientemente, el pasado mes de junio, en la sesión extraordinaria del Parlamento, dedicada a analizar y respaldar los documentos programáticos del Modelo Económico y Social, luego de concluir el proceso de consulta con la militancia del Partido y la Juventud, representantes de las organizaciones de masas y amplios sectores de la sociedad, se reconocieron estas actividades entre las formas de propiedad que actúan en la economía cubana.

Actualmente contamos con una cifra superior al medio millón de trabajadores por cuenta propia y más de 400 cooperativas no agropecuarias, lo que confirma su validez como fuente de empleo, al tiempo que ha permitido incrementar y diversificar la oferta de bienes y servicios con niveles aceptables de calidad.

No obstante, como analizamos en la reunión del Consejo de Ministros del pasado 28 de junio, se han puesto de manifiesto desviaciones de la política definida en esta materia y violaciones de las regulaciones legales vigentes, como la utilización de materias primas y equipos de procedencia ilícita, subdeclaración de ingresos para evadir las obligaciones tributarias e insuficiencias en el control estatal a todos los niveles.

Con el propósito de erradicar los fenómenos negativos detectados y asegurar el desarrollo ulterior de estas formas de gestión en el marco de la legalidad, el Consejo de Ministros adoptó un conjunto de decisiones que serán ampliamente divulgadas en la medida en que se publiquen las regulaciones actualizadas.

Considero conveniente enfatizar que no hemos renunciado al despliegue y desarrollo del trabajo por cuenta propia, ni a proseguir el experimento de las cooperativas no agropecuarias. No vamos a retroceder ni a detenernos, ni tampoco permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal, pero es imprescindible respetar las leyes, consolidar lo avanzado, generalizar los aspectos positivos, que no son pocos, y enfrentar resueltamente las ilegalidades y otras desviaciones que se apartan de la política establecida.

Estoy seguro de que en este empeño podremos contar con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos que de manera honesta ejercen en este sector.

No olvidemos que el ritmo y la profundidad de los cambios que debemos introducir en nuestro modelo deben estar condicionados por la capacidad que tengamos de hacer las cosas bien y rectificar oportunamente ante cualquier desviación. Ello solo será posible si se garantiza una adecuada preparación previa —que no hacemos—, la capacitación y dominio de las regulaciones establecidas en cada nivel y el acompañamiento y conducción de los procesos, aspectos en los que no ha faltado una buena dosis de superficialidades y un exceso de entusiasmo y deseos de avanzar más rápido de lo que somos realmente capaces.

Este tema que acabo de tocar, creo que se entiende perfectamente. Es necesario cumplir lo que hemos acordado, lo necesita el país y también la Revolución. El deseo de hacer cosas rápidas sin una preparación correcta, en primer lugar de los que tienen que aplicar las medidas, conduce a todos esos errores, y después criticamos a los que no debemos criticar.

Se han cometido hechos delictivos, existen informaciones de casos donde una misma persona tiene ya dos, tres, cuatro y hasta cinco restaurantes. No en una provincia, sino en varias, una persona que ha viajado más de 30 veces a diferentes países. ¿De dónde sacó el dinero? ¿Cómo lo hizo? Todos esos problemas existen; pero no debemos emplearlo como pretexto para criticar una decisión que es justa.

Qué hace un Estado, máxime un Estado socialista, administrando una barbería de un sillón, de dos o tres sillones, y cada determinada cantidad de pequeñas barberías, no muchas, un administrador y menciono esta por ser una de las primeras medidas que tomamos.

Decidimos hacer las cooperativas, probamos con algunas e inmediatamente nos lanzamos a hacer decenas de cooperativas de la construcción, ¿nadie ha analizado las consecuencias que eso trajo y los problemas que esa precipitación ha creado?, por mencionar una sola. Y como esas, hay unas cuantas. Eso es lo que quiero expresar en palabras sencillas y modestas, ¿De quién son esos errores? De nosotros principalmente, de los dirigentes que hemos elaborado esa política, aunque en consulta con el pueblo, con la aprobación del Parlamento, del último Congreso, de la última reunión que tuvimos aquí el pasado mes, para aprobar todos estos documentos que mencioné al principio de mis palabras. Esa es la realidad. No tratemos de tapar el sol con un dedo. Errores son errores, y son errores nuestros, y si vamos a medir por la jerarquía entre nosotros, son errores míos en primer lugar, porque soy parte de esa decisión.   Esa es la realidad.

 

Sobre nuestra política exterior deseo expresar lo siguiente:

El pasado 16 de junio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la política de su gobierno hacia Cuba, nada novedosa por cierto, pues retoma un discurso y matices del pasado de confrontación, que demostraron su rotundo fracaso a lo largo de 55 años.

Es evidente que el Presidente norteamericano no ha sido bien informado acerca de la historia de Cuba y de las relaciones con Estados Unidos, ni sobre el patriotismo y la dignidad de los cubanos.

La historia no puede ser olvidada, como a veces nos han sugerido hacer. Por más de 200 años, los vínculos entre Cuba y Estados Unidos han estado marcados, de una parte, por las pretensiones del vecino del Norte de dominación sobre nuestro país y, de otra, por la determinación de los cubanos de ser libres, independientes y soberanos.

A lo largo de todo el siglo XIX, invocando las doctrinas y políticas del Destino Manifiesto, Monroe y la Fruta Madura, diferentes gobernantes estadounidenses trataron de apropiarse de Cuba, y a pesar de la heroica lucha de los mambises, lo lograron en 1898, con la intervención engañosa al final de la guerra que por 30 años los cubanos libraron por su independencia, a la que las tropas norteamericanas entraron como aliados y luego se convirtieron en ocupantes: pactaron con España a espaldas de Cuba, ocuparon militarmente el país durante cuatro años, desmovilizaron al Ejército Libertador, disolvieron el Partido Revolucionario Cubano organizado, fundado y dirigido por José Martí e impusieron un apéndice a la Constitución de la naciente República, la Enmienda Platt, que les daba el derecho a intervenir en nuestros asuntos internos y a establecer, entre otras, la Base Naval en Guantánamo, que aún hoy usurpa parte del territorio nacional y cuya devolución seguiremos reclamando.

La condición neocolonial de Cuba, que permitió a Estados Unidos ejercer desde 1899 un dominio total de la vida económica y política de la Isla, frustró, pero no aniquiló, las ansias de libertad e independencia del pueblo cubano. Exactamente 60 años después, el primero de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, fuimos definitivamente libres e independientes.

Desde ese momento, el objetivo estratégico de la política de Estados Unidos hacia Cuba ha sido derrocar a la Revolución. Para ello, a lo largo de más de cinco décadas, recurrió a los más disímiles métodos: guerra económica, ruptura de las relaciones diplomáticas, invasión armada, atentados contra nuestros principales dirigentes, sabotajes, bloqueo naval, creación y apoyo a bandas armadas, terrorismo de Estado, subversión interna, bloqueo económico, político y mediático y aislamiento internacional.

Diez gobiernos pasaron por el poder hasta que el presidente Barack Obama, en su alocución del 17 de diciembre de 2014, sin renunciar al propósito estratégico, tuvo la sensatez de reconocer que el aislamiento no funcionó y que era hora de un nuevo enfoque hacia Cuba.

Nadie puede negar que Estados Unidos, en el intento de aislar a Cuba, finalmente se vio en una situación de profundo aislamiento.   La política de hostilidad y bloqueo contra nuestro país se había convertido en un serio obstáculo para sus relaciones con América Latina y el Caribe y era rechazada casi unánimemente por la comunidad internacional; dentro de la sociedad norteamericana se había desarrollado una mayoritaria y creciente oposición a ella, incluyendo a buena parte de la emigración cubana.

En la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia, en el año 2012, Ecuador se negó a participar sin la asistencia cubana y todas las naciones latinoamericanas y caribeñas manifestaron su repudio al bloqueo y a la exclusión de Cuba de estos eventos. Varios países advirtieron que no habría otra reunión sin Cuba. De esa forma, llegamos en abril de 2015 —tres años después— a la VII Cumbre de Panamá, cuando por primera vez fuimos invitados.

Sobre la base del respeto y la igualdad, en los dos últimos años se restablecieron las relaciones diplomáticas y se lograron avances en la solución de problemas bilaterales pendientes, así como en la cooperación en temas de interés y beneficio mutuo; fue modificada de manera limitada la aplicación de algunos aspectos del bloqueo. Ambos países sentaron las bases para avanzar en la construcción de una relación de nuevo tipo, demostrando que es posible convivir de forma civilizada a pesar de las profundas diferencias existentes.

El presidente Obama terminó su mandato y se mantuvo el bloqueo, la Base Naval en Guantánamo y la política de cambio de régimen.

Los anuncios realizados por el actual Presidente el pasado 16 de junio significan un retroceso en las relaciones bilaterales. Así lo consideran muchas personas y organizaciones en Estados Unidos y en el mundo, que abrumadoramente han expresado un rotundo rechazo a los cambios divulgados. Así también lo expresaron nuestra juventud y las organizaciones estudiantiles, las mujeres, obreros, campesinos, los comités de Defensa de la Revolución, intelectuales y agrupaciones religiosas, en nombre de la inmensa mayoría de los ciudadanos de esta nación.

El gobierno norteamericano ha decidido recrudecer el bloqueo, mediante la imposición de nuevas trabas a su empresariado para comerciar e invertir en Cuba y de restricciones adicionales a sus ciudadanos para viajar a nuestro país, justificando estas medidas con una retórica vieja y hostil, propia de la Guerra Fría, que se escuda en una supuesta preocupación sobre el ejercicio y disfrute por el pueblo cubano de los derechos humanos y la democracia.

Las decisiones del presidente Trump desconocen el apoyo de amplios sectores estadounidenses, incluyendo la mayoría de la emigración cubana, al levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones y solo satisfacen los intereses de un grupo de origen cubano del sur de Florida, cada vez más aislado y minoritario, que insiste en dañar a Cuba y a su pueblo por haber elegido defender, a cualquier precio, su derecho a ser libre, independiente y soberano.

Reiteramos hoy la denuncia del Gobierno Revolucionario a las medidas de endurecimiento del bloqueo y reafirmamos que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución, ya sea mediante la coerción y las presiones o recurriendo a métodos sutiles, fracasará.

De igual forma, rechazamos la manipulación del tema de los derechos humanos contra Cuba, que tiene mucho de qué enorgullecerse por los logros alcanzados y no tiene que recibir lecciones de Estados Unidos ni de nadie (Aplausos).

Deseo repetir, como ya expresé en la Cumbre de la CELAC, celebrada en República Dominicana en enero de este año, que Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno norteamericano.

Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia y hoy agrego, o que negocie sus principios o acepte condicionamientos de ningún tipo, como no lo hemos hecho nunca en la historia de la Revolución.

Con independencia de lo que el gobierno de Estados Unidos decida hacer o no, seguiremos avanzando en el camino escogido soberanamente por nuestro pueblo.

Vivimos en una coyuntura internacional caracterizada por crecientes amenazas a la paz y la seguridad internacionales, guerras de intervención, peligros para la sobrevivencia de la especie humana y un orden económico internacional injusto y excluyente.

Se conoce que desde el año 2010, Estados Unidos puso en práctica el concepto de “Guerra no convencional” concebido como un conjunto de actividades dirigidas a explotar las vulnerabilidades sicológicas, económicas, militares y políticas de un país adversario en el propósito de promover el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia para coaccionar, alterar o derrocar a su gobierno.

Ello fue ensayado en el norte de África, e incluso en Europa, y ha provocado decenas de miles de muertos, la destrucción de Estados, el desgarramiento de sociedades y el colapso de sus economías.

“Nuestra América”, que se proclamó como Zona de Paz en 2014, enfrenta ahora condiciones adversas.

La República Bolivariana de Venezuela sufre una guerra no convencional —que no empezó ahora, empezó mucho antes— impuesta por el imperialismo y sectores oligárquicos golpistas que ha provocado la violencia en las calles y actos fascistas, como las espantosas escenas difundidas sobre jóvenes quemados vivos.

La intervención extranjera contra la Revolución Bolivariana y Chavista debe cesar. La violencia terrorista y golpista debe ser condenada inequívocamente. Todos debieran sumarse al llamado al diálogo y abstenerse de actos que contradicen las intenciones que se proclaman de manera manipuladora y demagógica.

La Organización de Estados Americanos (OEA) y su Secretario General, deben cesar en su agresión contra Venezuela y en la manipulación selectiva de la realidad.

Debe respetarse el legítimo derecho de Venezuela a solucionar pacíficamente sus asuntos internos sin ninguna injerencia externa. Solo compete al soberano pueblo venezolano el ejercicio de la autodeterminación y encontrar soluciones por sí mismo.

Reiteramos nuestra solidaridad al pueblo venezolano y a su unión cívico-militar, encabezada por el presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros.

La agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo.

Alertamos hoy que quienes pretenden derrocar por vías inconstitucionales, violentas y golpistas a la Revolución Bolivariana y Chavista asumirán una seria responsabilidad ante la historia.

Al compañero Luiz Inácio Lula da Silva, víctima de persecución política y maniobras golpistas, le expresamos nuestra solidaridad ante el intento de impedir su candidatura a elecciones directas, con una inhabilitación judicial. Lula, Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores y el pueblo brasileño tendrán siempre a Cuba de su lado.

Compañeras y compañeros:

El pasado 14 de junio el Consejo de Estado acordó convocar a elecciones generales, mediante las cuales serán elegidos los delegados a las asambleas municipales y provinciales y los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, quienes elegirán al Consejo de Estado y la Presidencia del Parlamento.

Al propio tiempo, fueron constituidas las comisiones electorales que dirigirán el proceso en las diferentes instancias y quedaron conformadas las comisiones de candidatura.

No es ocioso destacar la trascendente importancia política que reviste este proceso electoral, que debe constituir un acto de reafirmación revolucionaria por parte de nuestro pueblo, lo que exige una ardua labor de todas las organizaciones e instituciones.

Estamos seguros, como lo ha demostrado este pueblo en ocasiones anteriores, que las elecciones serán un ejemplo de verdadero ejercicio de democracia, sustentado en la amplia participación popular, la legalidad y transparencia del proceso electoral, en el que no concurren partidos políticos ni se financian campañas, sino que la base para proponer y elegir a los candidatos es el mérito, la capacidad y el compromiso con el pueblo.

Por otro lado y para concluir, compañeras y compañeros,   restan apenas 12 días para celebrar el 64 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. En esta ocasión el acto se celebrará en la provincia de Pinar del Río y el orador principal será el Segundo Secretario del Comité Central, compañero José Ramón Machado Ventura (Aplausos).

Al celebrar el Día de la Rebeldía Nacional, por primera vez sin la presencia física del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, propongámonos enfrentar los nuevos retos bajo la guía de su ejemplo, intransigencia revolucionaria y la fe permanente en la victoria.

Muchas gracias.

(Ovación.)

 

Intercambian en Granma con asaltante al Cuartel Moncada

 

Por Marisela PresaIntercambio en BayamoMoncadista en Bayamo

Junio 15 de 2017

Infinito amor por Fidel, y devoción por la Revolución trasmitió hoy el Asaltante al cuartel Moncada Ernesto González Campos, durante un intercambio en la sede del Comité provincial del Partido en Bayamo, con trabajadores y cuadros del organismo político, el poder Popular y de la Unión de Jóvenes Comunistas.

El moncadista Ernesto González, con 86 años de edad, realiza un recorrido por las provincias de Guantánamo, Santiago de Cuba y Granma  y  en esta etapa  visita lugares históricos y de interés social, y comparte con las nuevas generaciones las vivencias de cómo se incorporó a la lucha revolucionaria,  y su primer encuentro con Fidel.

De origen humilde, su primer trabajo fue como zapatero, aunque hubiera querido ser médico cirujano, compartió, de familia comunista se afilió al Partido Ortodoxo, y en un mitin político en Santiago de las Vegas conoció a Fidel Castro.

Integró células revolucionarias en la capital donde aprendió de la ética, la compartimentación de la información y el uso de las armas, y sin preguntar asumió la responsabilidad de ir hasta Santiago de Cuba, para tomar parte en el Asalto al Moncada.

Durante el conversatorio, narró aquellas históricas jornadas  y aseguró que la acción armada no había triunfado, sin embargo habían despertado la conciencia del pueblo cubano.

“Habíamos ganado la batalla de la Idea, el pueblo de cuba entendió con el Moncada lo que habíamos hecho lo que luego se reafirmó con el Alegato de Fidel la Historia Me Absolverá”, dijo el moncadista.

Ernesto González Campos, aseguró que es un hombre de suerte, sobrevivió en el Moncada, fue miliciano, participó en la limpia del Escambray, luchó en Playa Girón, y reafirmó que  mientras tenga un poco de aliento defenderá esta Patria .

A los jóvenes presentes en el intercambio los felicitó por tener asegurado el futuro, y que ellos han alcanzado lo que él nunca pudo tener.

Convocó a preparar bien el relevo de las nuevas generaciones a asegurar el futuro.

Finalmente volvió a recordar a Fidel cuando dijo: Seremos libres o seremos Mártires, y somos Libres.

En el encuentro con el combatiente moncadista estuvo presente el miembro del Comité Central y Primer Secretario del Partido en Granma Federico Hernández, otros miembros del buró provincial del Partido y primeros secretarios del organismo político en los municipios granmenses.

Allí le fue entregado al combatiente una gran banderola, con su imagen, en la zona de las Coloradas, sitio de visitó, como homenaje a su entrega incondicional a la Revolución y su inclaudicable Fidelidad.

No nos inmutamos, ni nos inmutaremos ante Trump

Por Marisela Presa

Junio 16 de 2017

Desde que asumió la presidencia estábamos esperando la mordida de Trump.

Bien sabíamos que los ladridos conducirían a tratar de dañarnos más de lo que nos han agredido durante  medio siglo.

O sea, no nos cogió desprevenidos. Jamás hemos creído en el imperialismo, y Trump es su representante letal en estos momentos.

Las medidas adoptadas por el Presidente Obama al término de su mandato fueron relativamente buenas, algunas significativas. Sobre todo esa la de eliminar la Ley de pies secos, pies mojados, que a tanta gente buena, pero alentada por los cantos de sirena, se hicieron al mar, y los tiburones dieron cuenta de sus cuerpos.

Más, una de las problemáticas principales, la eliminación del bloqueo, se mantenía igualito, y hasta en muchos sentidos  arreció,  con imposición de multas extraordinarias a quienes hicieron intentos de salirse del Carril.

Trump la estaba preparando, asesorado por la mafia cubano americana de Miami, para tratar de revertir todas las medidas aplicadas desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Más ni a Cuba, ni los cubanos, nos asusta la declaración.

Estamos acostumbrados a los truenos y los ladridos por lo que no nos inmuta un chasquido más.

Lo que si tiene que tener claro el imperialismo y Trump, es que no hemos estado en ningún momento engañados, que sabemos desde hace mucho tiempo como es el imperio, bien lo decía el Che:  “…Al imperialismo ni un tantico así “.

Los cubanos continuamos con nuestra divisa de libertad e independencia, construyendo la sociedad nueva a la que aspiramos, defendiendo nuestra economía y a nuestro pueblo, y consolidando el futuro para sin el imperio, seguir siendo libres y soberanos.

No nos inmutamos, ni nos inmutaremos ante el Señor Trump.

Destinó Granma más de 123 millones de pesos a la Educación en los primeros cuatro meses de este año

Por Marisela Presa

Junio 16 de 2017

El gobierno en  Granma destinó más de 123 millones de pesos del presupuesto a sufragar las actividades educacionales de la provincia durante los primeros cuatro meses de este año.

En la evaluación realizada por la Asamblea provincial del Poder Popular se constató un favorable uso del financiamiento otorgado para la esfera educacional.

Con este monto  se dio  cobertura a una matrícula de 128 mil 700 estudiantes de las enseñanzas pre escolar, primaria y media, así como a más de 38 mil trabajadores.

En el territorio con el presupuesto otorgado  para este período del año  se sustenta la base material de vida de unos 8 mil estudiantes internos y 43 mil seminternos, así como útiles y herramientas para laboratorios, talleres  y merienda escolar.

El empleo del presupuesto en la actividad educacional en Granma durante los primeros cuatro meses de este año también sufragó reparaciones y mantenimientos de equipos de refrigeración, transporte, computación, clima y mobililiario, muebles hidrosanitarios y la conclusión de una escuela primaria en Rio Cauto.

En Granma se sustentaron además los gastos que aseguran la navegación nacional e Internet y el  correo electrónico para más de 42 mil estudiantes y unos 10 mil trabajadores de la educación, con la ampliación de estos servicios en las escuelas.

La actividad educacional presupuestada en Granma dispone este año de unos 361 millones de pesos, el 27 por ciento del total del presupuesto que la provincia dispone y que enmarca además la salud pública, asistencia social, cultura, deporte, comunales, la vivienda y los gastos de administración.

 

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